domingo, 18 de diciembre de 2011

Lunes 19

Lunes 19

Eran tiempos difíciles, sólo un par de tragos más y volvería a casa, ninguna parada de nuevo, ya eran más de las 3 y todos estarían preguntándose donde andaría a esas horas de la noche... y al igual que  su padre nunca llevó un celular, era prácticamente inubicable cada vez que salía a rondar cabizbajo por la ciudad, ni sus amigos sabían donde podrían encontrarlo, muy impredecible decían algunos, y otros un total chiflado.... era ambas, impredecible ya que ni el mismo sabía donde iría a parar cada vez que algo lo impulsaba a caminar a solas, y también era un chiflado sin rutas ni horarios. Siempre supo que podía pasarle algo, pero no importaba nada cuando se encontraba a solas en su mente.... divagando solo en su mundo imaginario. A veces le tocaba que se quedaba sentado durante horas en un parque, y cuando ya no se veía el sol en el horizonte despertaba de su trance mental, agarrotado y adolorido por tantas horas de profunda y placentera inmovilidad. Nunca supo muy bien a donde se dirigían sus pensamientos en esos momentos, sólo era una fluida mezcla de todo lo que lo había rodeado desde que tenía conciencia, su perro, sus amigos, el vecino que tenía antes de mudarse a la ciudad, su actual compañero de cuarto en la universidad, su madre y sus deliciosos postres.

Era su extravagante forma de vivir su vida, un hombre atolondrado que a pesar de ser tímido y vergonzoso era bastante adepto a los amigos, pocos, pero buenos; los actuales ya se habían acostumbrado a su manera de ver las cosas, liberalidad, respeto, dignidad, etc. Principios que para el eran infaltables e intransables; y cuando fijaba la vista en algo sabían que era porque comenzaba a divagar, ya no lo despertaban de sus trances, sólo deseaban saber a dónde iba, a donde lo llevaban sus pensamientos y recuerdos.

Tardes como la del pasado viernes, en la que pudo sin problema alguno pasar todo el día mirando el techo, disfrutando de la brisa primaveral  y cuando despertó, ya no era brisa, era el gélido viento de la noche; como zombi se levantó a comer algo llevaba, casi 10 horas sin probar bocado (cosa que por lo general solía ocurrirle, eso explicaba además su contextura enjuta). Aquel viernes su madre había preparado un postre, receta familiar-de generación en generación-.... plátanos, galletas y un poco de crema...Víctor! le gritaba su madre... Quieres comer?. Es tu favorito, date prisa, tu hermana quiere tu trozo.

Lavarse la cara y las manos antes de comer, ritual que debía cumplir sin falta, sobre todo si solía comer rara vez en el día. -Un postre- pensó Esto me recuerda a mi abuela.... que será de ella??? VICTOR!! Apresúrate! o Antonia se comerá todo!!! -claro mamá-

Qué gran semana fue esa para él, en cambio ahora ya no era el postre, sino el reproche... - Donde estuviste anoche Víctor? sabes bien que no me gusta que andes vagabundeando tan tarde por esta ciudad.... Nos tenías preocupados. - En un bar madre, con unos compañeros de universidad... y no es para tanto, sabes mejor que nadie que nunca he seguido al pie de la letra las reglas. - Ja! muy bien que lo se vito, pero si quieres quedarte a pensar en algún lugar, me sentiría más....confiada de que fuera en los confines de tu habitación y no en cualquier bar de mala muerte-. -bueno ma, haré lo posible... no es algo que yo suponga que va a pasar, solo ocurre y a menos que me instales un GPS dudo mucho seguir tu recomendación... no te preocupes demasiado quieres? sabes que no lo puedo evitar.

Por cierto vito, hoy te toca llevar a tu hermana al colegio... tengo hora al médico otra vez. -Aun con dolores en las piernas Lucy?.- Sí hijo, aun... ya no sé que puedo tomar, he intentado con todo, me falta hacer un machitún jajajajaja-. Está bien yo iré a dejar a la Anto, pero después no podre recogerla, esperaba juntarme con una amiga esta tarde... un par de libros un café... -Uyyy tanto tiempo que no te veía salir con alguien desde aquella muchacha como era que se llamaba Valentina? siempre la encontré algo rara-. -Ayyy Lucy, siempre tan mal hablada, no, ella es solo una niña que conocí en la universidad, se llama Leonor.

Luego de dejar a su pequeña hermana en el colegio y haberse tomado su dosis diaria de ritalin (ser tan atolondrado conllevo a serios problemas de concentración) caminó a paso raudo hacia la placita en la que había conocido por mera casualidad a Leonor. Ambos buscaban la sombra de un árbol aquella calurosa tarde para así poder estudiar... ambos coincidieron al elegir la sombra del viejo roble en la zona este del campus.

Tal como lo habían planeado, un café una conversación amena y el mismo pensamiento interior de ambos...que persona más interesante. Con el paso de unos días reunirse con Leonor se había convertido en una parte importantísima de su día. Un café bien cargado como le gustaban a ella y un cappuccino para él. Y cada vez sus trances nocturnos se hacían más habituales, ahora siempre relacionándolos con Leo, como la llamaba él. En una ocasión despertó acongojado a las 3 de la mañana por un sueño que había tenido, fantasmas, castillos, Leonor presa de los malos fantasmas, y luego ya pasadas las 5 de la madrugada él seguía con la vista fija en el techo…

Al cabo de unos meses y muchísimas visitas al doctor; habían detectado que su madre padecía de una enfermedad degenerativa llamada TVP y debía someterse a un tratamiento anticoagulante por lo cual era ahora una obligación más para Víctor llevar a su hermana al colegio cosa que no le desagradaba del todo porque de camino solía encontrarse con Leonor quien lo esperaba con una gran sonrisa para salir a dar una vuelta. Las cosas iban por buen camino y muy de vez en cuando podía vérseles caminando tomados de la mano.
De noche las cosas habían cambiado un poco, solía tener pesadillas, generalmente la misma pesadilla; un callejón sin salida por el cual corrían él sus amigos Gabriel y Felipe… Unos segundos después aparecía su madre con su actual bastón y su posible futura novia Leo, ambas trataban de alcanzarlos pero antes de lograrlo eran atrapadas por un fantasma negro y en el instante en que el fantasma estaba a punto de atraparlos a ellos tres, despertaba jadeando sin saber si llorar o gritar…

El tiempo pasaba sin prisa y las cosas con Lucy empeoraban, había tenido que internarse en el hospital dado que el tratamiento había sido el equivocado durante mucho tiempo y lo que realmente tenía era un tumor en su pierna izquierda, lo que le impedía realizar cualquier movimiento que implicara fuerza. Así pues llevaba entonces un par de semanas en el hospital y sus hijos solían visitarla los fines de semana y llevarle girasoles, que tanto le gustaban. Una tarde algo había cambiado en su rostro ahora para nada risueño y vito sabía que algo se avecinaba… nada más un presentimiento.

Eran las 3 de la mañana y Víctor aún lograba concebir lo acaecido hacía ya un mes o más, ni lograba entender si todo había sido un sueño o si realmente había ocurrido. En realidad no cualquiera podría haber vivido tal acontecimiento con la frialdad y cordura con que él había tomado todo. Su madre ya no estaba y nada podía hacer contra eso, "El hombre de la casa" era una expresión que le habían adjudicado desde los quince años; sus padres se habían divorciado ese año y él era apenas un pequeño inmaduro y ahora todo tomaba un rumbo diferente... hacerse cargo de su hermana pequeña y dejar la universidad era lo que más le aterraba de todo lo que estaba sucediendo y aun cuando no dejar la universidad estuviera dentro de las opciones no podía dejar de contemplarla como la más factible. Antonia no paraba de llorar desde que Víctor tuvo que decirle que su madre había muerto a causa de la silenciosa enfermedad que había comenzado con un simple dolor de piernas... Ahora debo decirle todo a la Anto, pero como le digo que nuestra madre ya no está que no saldrá más de ese hospital y que todo cambiara de hoy en adelante, tengo que pensar en algo ella apenas tiene 11 años, es tan solo una niña pequeña... - Anto, tengo que hablar contigo.- -¿Qué pasa vito?¿Estuviste llorando?, peleaste con leo?- -No annie, nada de eso...- - Entonces qué pasa, porqué tienes esa cara?!- - hmmm... tú sabes que la mamá lleva tiempo internada en el hospital verdad?...

Qué podía hacer, se preguntaba a esas horas, ingeniar algún plan para salir airoso de todo aquel melodrama... Leonor le había aconsejado que congelara sus estudios hasta que todo se calmara un poco, en verdad no era una mala idea, pero parecía que enviar a Anto a vivir en un internado de danza contemporánea era lo ideal para ella siendo que desde pequeña añoraba en convertirse en una bailarina de flamenco profesional… Eso era, había conseguido dilucidar qué hacer con su vida y la de su hermana, ahora solo debía planteárselo para ver que le parecía la idea. Vender la casa, enviar a Antonia a una escuela de danza, vivir en el campus de la universidad y continuar su vida de un modo diferente al que jamás había imaginado… no sonaba tan mal después de todo.







Vic
Me siento a mirar por la ventana ese vacío que se forma entre la ventana del vecino y la mía, a pensar cómo fue que todo ocurrió, recapitular los sucesos pasados...La memoria reniega mis recuerdo, por más que trato no encuentro nada... lo habré soñado? será que me estoy volviendo loco? siempre fue esa una opción, pero hoy más que nunca la creo verdadera, la cruda realidad que me embarga.
Camino por las calles, por las frías calles, me siento en una banquita en un parque, cierro los ojos, los vuelvo a abrir y estoy en la misma placita.. Han pasado horas y no me he movido. Donde está Leonor? le pedí que no me abandonara... dónde está? porque siento mi cuerpo más cansado y abatido de lo habitual? Cómo fue que todo ocurrió? Leonor, amor mío, donde te fuiste, porqué me abandonas cuando más te necesito? Anto, estas tan grande... en qué curso estas? Veo un hombre que se me hace familiar, tiene una bata blanca, y una de esas cosas que llevan los médicos al cuello, es él un medico?. Otra vez en la banquita, veo las flores, unas pequeñas de color purpura y otras redonditas con hojas blancas y centro amarillo, cómo era que se llamaban? una vez mi madre me dijo su nombre, madre... te veo transitar de vez en cuando a mi lado izquierdo. Leonor! amor!! Porqué me has abandonado!, veo nuestra foto, esos ojos que tanto me cautivaban, veo nuestra foto partida en dos, arrugada y estropeada.. Qué ocurrió?. Abro los ojos, el señor de bata blanca mueve los labios, pero no entiendo lo que dice, me estará hablando a mi? Una luz de neón ciega mi vista, donde estoy?. Cierro los ojos, los abro de nuevo y me veo atado a una especie de camilla, otra vez el señor de la bata mueve los labios, ahora tiene cara de afligido... qué estará diciendo??.
Leonor? amor, te veo, te extraño te siento... como es posible que te perciba y que sin embargo no estés ahí? amor, perdóname... amor, mi cuerpo tiembla... amor??
Abro los ojos, de nuevo en la placita, ya es de día y las flores se abren poco a poco. Cierro los ojos un segundo, los vuelvo a abrir, veo mis pies, de un blanco cadavérico, las uñas moradas, parece que estuviera muerto... Morí?. Otra vez el sujeto de la bata blanca, creo que le dice algo al colega... no entiendo, la cabeza me da vueltas y los párpados me pesan...
1.2.3 choques eléctricos, mi cuerpo salta y escucho al hombre de la bata...Víctor?!
Otra vez en la placita, un pájaro aparece de pronto... intento acercarme pero no puedo, lo intento otra vez.... otro golpe de corriente.

Ya no recuerdo nada... y eso que han pasado semanas, quizás meses, me miro en el espejo y veo lo que soy hoy...delgado, blanco ceniciento, ojeras, una bata blanca y marcas en mis muñecas que me recuerdan que sigo aquí, en esta clínica, que Leonor no está y que mi esquizofrenia no está curada.
Vic.

Leonor~
Nunca quise separarme de él, yo lo amaba demasiado, es decir aún le amo, pero los doctores me prohibieron de a poco ir a verlo... creen que le hace mal verme, pero estoy segura de que él todavía me ama, perdóname... no quise abandonarte, te juro que yo estaría ahí si pudiera. A veces, cuando aún me dejaban ir a verte, me mirabas con esos ojitos tuyos pidiéndome a gritos que te sacara de ahí. Amor, quisiera verte bien, recuperado, saber que existes y que te encuentras bien... A veces lo intento, eso de ir a verte a la clínica, escabullirme del médico e intentar hacerte feliz aunque sea por un instante, tomar tus, ahora frías, manos; decirte cuanto te he extrañado y cuanto te amo... Amor, haría lo que fuera por ti, por tu bienestar físico y psicológico.
Quisiera odiarte para dejar de amarte, pero lo único que logro odiar es a aquel médico que me restringió las visitas hasta prohibirlas por completo.

Me pregunto cómo estará tu hermanita. Desde que se fue a ese internado no supimos más de ella, a veces ibas a visitarla, pero siempre volvías destrozado, intentando simular que todo estaba bien y que podías sobrellevar su falta en casa. Fue un cúmulo de cosas y de vez en cuando no puedo evitar sentirme culpable por como terminó todo, mas sé que las lágrimas que derrame no me devolverán al Víctor que conocí... Lo odio, odio al médico que me quito a la única persona amada que me quedaba. También fue mi culpa, pude luchar, pude apelar a tu favor y no lo hice, te vendí al sistema... yo dejé que te internaran... pero qué más podía hacer si ya ni siquiera me reconocía; preguntabas donde estaba y cuando acudía a ti no me reconocía, decías que yo no era Leonor y que sólo me hacía pasar por ella...

Lo siento, jamás quise abandonarte... Amor estoy aquí, en cada paso que doy, en cada respiro; en cada latido que da mi corazón... siempre contigo aunque lo intenten, jamás te dejaré. Te amo Vic.
Los meses pasan y ya no sé si aún vives, si todavía estas en la clínica... Pronto será nuestro aniversario, te iré a ver...Todo será como antes, lo prometo.
Leo.


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